La historia de Yerba Mate Andresito es también la historia del crecimiento de una de las regiones más jóvenes y productivas de Misiones. Surgida del esfuerzo de familias pioneras que llegaron al extremo norte de la provincia a fines de la década de 1970, la marca se convirtió con el tiempo en uno de los emblemas de la producción yerbatera argentina.

El origen de este proyecto se remonta al plan de colonización impulsado por el Estado para poblar y desarrollar la zona donde hoy se encuentra la localidad de Comandante Andresito. Las familias que se asentaban en la región recibían parcelas de tierra y autorización para implantar yerbales, actividad que rápidamente se transformó en el principal motor económico de la zona.
A medida que los cultivos comenzaron a producir, los colonos advirtieron la necesidad de contar con infraestructura propia para procesar la hoja verde. Con ese objetivo, el 28 de agosto de 1983, un grupo de 92 productores fundó la Cooperativa Yerbatera Andresito Limitada, dando origen al primer secadero de la región.
El nombre elegido rindió homenaje a Andrés Guacurarí y Artigas, conocido popularmente como Andresito, líder guaraní y figura fundamental de la historia misionera.

Durante sus primeros años, la cooperativa se dedicó al secado y elaboración de yerba canchada destinada a otros molinos. Sin embargo, el crecimiento sostenido de la producción permitió avanzar hacia una mayor integración industrial y comercial. A fines de la década de 1990 comenzó la comercialización de yerba mate elaborada bajo la marca Andresito, consolidando una identidad propia en el mercado nacional.
Con el paso de los años, la cooperativa incorporó nuevas tecnologías y amplió su capacidad productiva, logrando realizar en origen todas las etapas del proceso, desde el cultivo y la cosecha hasta el envasado final. Actualmente reúne a más de un centenar de familias productoras y comercializa sus productos tanto en Argentina como en distintos mercados internacionales.
El crecimiento de Yerba Andresito constituye un ejemplo del modelo cooperativo misionero, basado en la asociación de pequeños y medianos productores para agregar valor a la materia prima, generar empleo local y fortalecer las economías regionales.
Más de cuatro décadas después de su fundación, la cooperativa continúa siendo uno de los principales referentes de la actividad yerbatera en Misiones y una muestra del potencial productivo del norte provincial.

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